Daniel Cisneros, Juan Clavería y Fernando Rosario eran gamers acérrimos que se vieron viviendo el sueño de su vida: trabajar a tiempo completo para una empresa de videojuegos. Durante sus ratos libres en la oficina, empezaron a pasar cada vez más tiempo hablando de sus propias ideas para hacer juegos.
“Aunque hacíamos lo que nos gustaba, teníamos muchas ideas que no podíamos llevar a la práctica mientras trabajábamos para nuestra antigua empresa”, explica Juan. “Por eso, decidimos apostar por esas ideas y fundamos Level App Studios Studios con el fin de hacerlas realidad”.
Aunque embarcarse en su propia aventura resultaba emocionante, también implicaba muchos retos. “Nuestros comienzos fueron bastante precarios. Al principio, desarrollábamos contenido en nuestra casa porque no podíamos pagar una oficina. Afortunadamente, no se necesita una gran inversión financiera inicial para desarrollar juegos para móviles; solo trabajo y perseverancia”.
Aunque su lugar de trabajo era humilde, sus objetivos eran de lo más ambicioso. “Nuestra meta con cada juego es llegar al mayor número posible de usuarios de todo el mundo. Para conseguirlo, debemos tener en cuenta muchos factores durante el desarrollo: calidad de los gráficos, jugabilidad, estabilidad... Y, sobre todo, que el juego tiene que funcionar correctamente en todos los dispositivos”.
Sus juegos rápidamente empezaron a tener éxito, ya que llegaron a muchos fans de Sudamérica y Asia debido a su bajo peso y a los bajos requisitos de hardware de sus aplicaciones. Este bajo ancho de banda permitió que los juegos funcionaran en cualquier dispositivo. Llegados a ese punto, era el momento de convertir esa creciente popularidad en un negocio sostenible.